SOBRE BIANCA LANCIA. ( FedericoII, s. XII , ultimo emperador del sacro imperio germanico) .

Kinuko y Craft - Marco Antonio y Cleopatra



Tu cuerpo contra mi cuerpo , pubis desnudo contra pubis contra boca contra pubis .

En mis manos la dulzura de tu pecho y la frescura de las nalgas . El olor mas intimo del sudor fresco de axilas y pliegues del cuerpo . Las lenguas abandonan el decoro de las bocas y en las yemas de los dedos se concentra toda la osadia . Labios entreabiertos y piel blanda en la corona de cabellos . Solo cama y sabana nos salvan de la imagen de serpientes en celo . Y el balbuceo al oido : te amo .y EL ORO DE LAS LLAMAS de las velas sobre tus hombros y el oro de los eslabones de la cadena sobre tus caderas y la plata del pentagono de tu ombligo y la espuma de las perlas entre tus pechos y el plomo del cansancio en tus parpados y en tu cabeza el plomo de los pensamientos en la mañana , cuando testiculos y miembro del hombre tan cercano se transfomaran en globo imperial y cetro del emperador nuevamente remoto ........ La amaba?

La amaba cuando , al vestirse para una noche conmigo , tenia en cuenta el afan insaciable de mis manos por su cuerpo y solo ponia entre piel y mano la seda arabe mas fina casi transparente; evitando la ropa interior, llevando cinturon y cintas de nudo flojizo y corredizo , prefiriendo los botones arabes de tela , que se deslizan con facilidad y son complices de la impaciencia del amante , a las morales y fuertes hebillas de nuestras tierras .

La amaba cuando , venciendo el pudor cedia de buen grado a mi perversion , si es que lo es , una intensa predileccion animal por los olres propios del cuerpo que ella ,cuando yo acudia , a su lado , no sustituia por la banalidad del olor a agua y jabon , ocultandolo mas bien . llena de fantasia, en un lugar tan inocente como detras de la oreja .

La amaba cuando durante la cena en privado , que siempre preparaba ella misma si nos veiamos en sus habitaciones se quitaba sin inhibiciones el corpiño de seda, como si la carne y el vino la hubiesen acalorado, y ataviada asi , como una cretense de inos , añadia a los placeres del paladar el festin de sus pechos desnudos asomando por el escote del vestido .

La amaba cuando sus pechos pequeños mimados por ella ,de los que los años ya empezaban a tirar levemente , se rejuvecenian hasta parecer los de una ninfa bajo el sosten de mis manos , que los empujaban hacia los hombros .

........................................ La amaba .

sabia , eso si ,que yo apenas me fijaba en las estrias de piel flacida aparentes entre vientre y pecho al quitarse las medias de seda, una consecuencia de los 3 hijos que me dio , entre ellos Manfred, el mas querido de todos por mi .....

Fragmento de: " El Hombre de Apulia" de  Horst Stern .

Gracias  Adela Gonzalez Ugidos por acercarnos estas cosas tan bellas a  nuestras vidas

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