Leokk Ew - Devadasis, prostitutas sagradas de la India.


Seríe de book fotográfico del artista coreano Leokk Ew realizadas en el año 2009, representando a las Devadasis, bailarinas prostitutas por la religión en la India.


Las devadasis, o prostitutas religiosas, actúan en nombre de la diosa Yellamma. La mayoría son niñas menores de edad pertenecientes a la casta de los “intocables”.
  • Brahmanas, la primera casta, salió del cráneo y la boca de Brahma y representa la inteligencia. Médicos, profesores, ingenieros, sacerdotes, etc.
  • Kshatrías, la segunda casta, salió de los brazos de Brahma, simbolizando a los guerreros.
  • Vaishias, la tercera casta, salió de los muslos de Brahma, correspondiendo a los comerciantes y dueños de tierras.
  • Shudrás, la cuarta casta, salió de los pies de Brahma para trabajar para los de la tercera casta.
  • Finalmente los Dalit, también llamados paria o intocables, no salieron del cuerpo de Brahma y son todos aquellos que no tienen casta.
  • Tribales, son poblaciones que viven en el bosque totalmente aisladas, un nuevo grupo que está por debajo de los intocables.


La historia de las devadasis corre paralela a la del auge y declive de los templos hindúes. (Un templo Hindú no está realizado como un lugar físico en el que se reunen los fieles, cómo lo son las iglesias y las mezquitas. El lugar de culto era algo que se construía provisionalmente, estableciéndose donde cada uno elegía para rezar o meditar, no hay "Templos" físicos como los entendemos nosotros, ya que ellos no realizan por ejemplo una boda o un funeral dentro de un templo tradicional, sino que las realizan en sus casas o en otros lugares. En cambio si que existían lugares sagrados que se les daba el reconocimiento de templos). Antiguamente, las devadasis gozaban de un estatus social alto. Consagradas a los templos, se dedicaban en cuerpo y alma a bailar para sus dioses. A su extrema devoción por el arte de la danza debemos agradecer la supervivencia de muchas de las danzas clásicas indias que se conocen hoy en día.


Durante la etapa colonial inglesa, se le hizo sufrir un duro golpe a los Hindúes en sus tradiciones (Cosas de los hijos de "la Gran Bretaña") arrasando o prohibiendo muchos lugares de culto.  Las doncellas, que ya no eran útiles a sus dioses, comenzaron a vivir una realidad bien distinta. Atrapadas entre la tradición y la miseria, sin saber hacer otra cosa más que bailar y dar todos los placeres sexuales imaginables a las castas dominantes, las nuevas devadasis se vieron obligadas a emigrar para ejercer la prostitución en nombre de la religión. Su danza, antes sagrada, pasó a ser impura y pagana.


Una tradición ancestral por la que mujeres y niñas de la casta más baja son ofrecidas a la diosa Yallamma para ayudar a los sacerdotes con las ofrendas a los dioses. Una vez alcanzada la pubertad, están obligadas a satisfacer sexualmente a los hombres del pueblo; nunca pueden negarse a ello y tampoco les está permitido casarse. Pasan a ser un bien público.

Los padres deciden desde la infancia entregar a su hija  -- generalmente cuando tienen entre cuatro y ocho años -- a la diosa Yellamma y la condenan de por vida a ejercer la prostitución. Se trata de niñas pertenecientes a la casta de los “intocables”, cuyas familias las consagran a la diosa Yellamma para librarse de una boca que no pueden mantener y de una dote matrimonial que nunca podrán pagar. Así, su futuro y el de sus hijos está marcado para siempre. Antes de la época colonial llegaban a tener un estatus social alto y estaban bien consideradas. Según la tradición, las devadasi no se pueden casar. Pertenecen a familias de las castas más bajas, sin recursos económicos. Cuando alcanzan la pubertad, cualquier hombre las puede usar sexualmente.


 
El sistema de las devadasi está prohibido por una Ley del año 1982, que fue reformada en 1984 y 1988, pero sigue vigente en la práctica y está contribuyendo a la expansión del Sida. Al estar prohibido el sistema devadasi, ya no están en un templo, sino en lugares discretos y, la mayoría de las veces, en casa de sus padres.Por el norte de Karnataka pasa la carretera nacional más importante del Estado que une Bombay y Bangalore. Los camioneros paran, son contagiados por las devadasis, la mayoría con Sida y continúan extendiendo la enfermedad en sus pueblos.
 
 
 
La “llamada” de Yellamma se materializa a través de ciertos signos tan misteriosos como absurdos. La aparición de un enredo en el cabello de la niña es uno de ellos. Lo que para alguien cabal sería un signo inequívoco de falta de higiene, para los cazadores de esclavas sexuales es la señal infalible ante una familia analfabeta y extremadamente pobre.
 

Algunas devadasis serán llevadas a las grandes ciudades donde entrarán en una cadena de compra y venta que, generalmente, no terminará hasta su muerte. Otras tantas, viejas y acabadas, acabarán sus días sumidas en la mendicidad más absoluta. Las más afortunadas, encontrarán un “amo” rico que las mantenga.
 
 
 
No dejémos de admirar pese a la desdichada historia de estas mujeres, el mágnifico trabajo realizado por Leokk Ew en esta seríe de estupendas fotografías. Desconozco el nombre de las modelos, así que si alguien pudiera darme más información sobre estos trabajos, será bien recibido.

Atte: Alain Le Marqués.

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