Satiromanía ( Marck Blanton)


En su origen, los sátiros y silenos eran criaturas rudas y desvergonzadas que sobreponían a su naturaleza humana las más groseras cualidades animales. Lucían cuernos y orejas de cabra, cola de caballo y un falo siempre erecto que aludía a su sexualidad desmedida. Más adelante, ya en época Helenística, se les añadieron patas, pezuñas y cola de macho cabrío. Parece que al principio los sátiros y silenos no eran exactamente iguales. La leyenda de estos últimos se origina en Asia Menor , fruto de la unión de algunas tribus de humanos con seres equinos; los sátiros, en cambio, procedían del Peloponeso o de alguna de las islas del Egeo y siempre fueron humanos con transmutaciones cabrunas. Sin embargo muy pronto estas diferencias dejaron de existir y ambos –sátiros y silenos- adquirieron las mismas características y quedaron adscritos al culto dionisiaco.

































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